Seguridad en la elección de probióticos de calidad para uso en la alimentación de pollos

Es necesario tener seguridad en la elección de probióticos de calidad para uso en la alimentación de pollos de engorde y gallinas ponedoras

 

“Ya conocemos los riesgos de la resistencia antimicrobiana. El desafío ahora es implementar alternativas eficientes y naturales que protejan a los animales contra los desafíos sanitarios más comunes en las granjas”, señala Christiane Matias, Gerente Técnica de Biomin, empresa de soluciones naturales del grupo DSM. Los aditivos desempeñan un papel importante en la protección intestinal de pollos de engorde y gallinas ponedoras, contribuyendo a la respuesta inmune del organismo contra las infecciones oportunistas.

 

Promover la salud intestinal de las aves debe ser una prioridad desde los primeros días de vida de los pollitos. Christiane Matias explica que la colonización de la microbiota por bacterias probióticas previene la acción de microorganismos patogénicos sobre la a microbiota entérica de las aves recién nacidas. “El probiótico es un suplemento alimenticio que está compuesto por microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del huésped. Los probióticos pueden contener una o más cepas bacterianas. Las principales cepas probióticas usadas en la industria son: Lactobacillus reuteri, Enterococcus faecium, Bifidobacterium animalis, Lactobacillus salivarius y Pediococcus acidilacti”.

 

Las formas de aplicación de los probióticos varían según la necesidad de cada granja, con vistas a hacer un mejor uso del producto. Se recomienda utilizarlos en pollitos con un día de edad (en el incubatorio o en la granja), en los primeros tres días de vida de las aves (vía agua de bebida), durante la fase inicial (1-21 días de edad, vía alimento), después del uso terapéutico de antibióticos, así como en los períodos de cambio de alimento (vía agua de bebida).

 

“Los probióticos también tienen eficacia cuando se los aplica antes, durante y después de situaciones de estrés como la transferencia, pesaje, vacunación y estrés por calor. Sin embargo, es importante considerar que no todas las cepas probióticas tienen el mismo modo de acción. Por eso es importante tener seguridad en la elección del producto, siempre teniendo en cuenta los desafíos a que enfrenta la granja”, señala la gerente de Biomin.

 

Entre las principales acciones de los probióticos está la modulación del sistema inmunológico, que mejora la respuesta vacunal y promueve la exclusión competitiva de bacterias patogénicas que compiten por los nutrientes. En tal caso, las cepas probióticas se adhieren a los receptores intestinales y bloquean el acceso de agentes nocivos. “Otro papel importante de los probióticos es la producción de ácidos grasos volátiles, que reducen el pH intestinal a nivel del borde en cepillo. Las bacterias beneficiosas prefieren el pH más bajo, lo que favorece su crecimiento en detrimento de las patógenas. Además, los ácidos grasos volátiles son la fuente de energía para las bacterias beneficiosas y enterocitos”.

 

Christiane Matias recomienda que, al definir el producto que será utilizado en la granja, el productor elija probióticos no tóxicos y no patogénicos que contengan cepas comensales del huésped, las cuales resisten al jugo gástrico y bilis, y son capaces de adherirse al epitelio intestinal, es decir, actuar como colonizadoras al atravesar la barrera de moco y adherirse al epitelio. “Cuando el productor elige un probiótico para mejorar el desempeño y salud intestinal de las aves, él necesita tener la garantía de que el producto resiste al tratamiento térmico del alimento”, recuerda.

 

Para tener resultados aún más efectivos, la especialista de Biomin informa que también están disponibles las soluciones simbióticas, que están compuestas por probióticos y prebióticos. Los prebióticos son carbohidratos no digeribles que estimulan selectivamente la proliferación de bacterias beneficiosas. “Para preservar el valor medicinal de los antibióticos, debemos usarlos con menos frecuencia. Eso significa utilizar alternativas para promover el desempeño y la salud de las aves. Para eso contamos con estrategias nutricionales que incluyen la administración de soluciones naturales. Y los resultados han sido comprobados”, completa Christiane Matias.

 

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