Decenas de cilindros de metacrilato con pequeños estratos de algas en su interior se guardan en una cámara frigorífica como si de un tesoro muy preciado se tratase. Estos pequeños organismos acaban de llegar al laboratorio de investigación de Ecología de la Universidad de Málaga gracias a una donación del Alfred Wegener Institut for Polar and Marine Research (AWI) de Alemania, con el que los científicos malagueños colaboran desde hace casi una década.
El proyecto en el que se hayan sumergido estos investigadores lo sitúan lejos de las costas del litoral malagueño ya que las algas que cultivan con dedicación vienen de latitudes más frías, exactamente, de la Antártida y el Ártico, por lo que constituyen una de las pocas y más amplias muestras de organismos vivos de esta especie cultivados en Europa.
El estudio de estos organismos está dirigido por el profesor Francisco Javier López Gordillo que, junto a su equipo de investigación, tratan de determinar si las comunidades de microalgas que habitan en las regiones polares son los suficientemente robustas como para soportar las transformaciones ambientales esperadas en el marco del cambio climático.
Para ello, los científicos del proyecto han tomado muestras de 18 especies, entre las que se encuentran macroalgas verdes, rojas y pardas, que cultivan en tubos de ensayo de metacrilato a los que suministran aire en forma de burbujas y dan una luz muy baja de forma que relentizan el crecimiento.
Las algas, según ha explicado el profesor Gordillo, se dejan crecer durante unos 10 días en dos cilindros de ensayos con diferentes cantidades de CO2 y temperaturas distintas. De esta forma, se simula una atmósfera futura derivada de los efectos del calentamiento global, lo que supondría un aumento de cuatro grados en los próximos cien años.
Según ha comentado una de las investigadoras del laboratorio de la UMA, Concepción Íñiguez, para estas especies polares, el aumento de la temperatura del agua, el incremento de los niveles de aire disuelto y los veranos libres de hielo producen una mayor exposición a la radiación solar, por lo que se crea una alteración de su desarrollo. A su vez, estos cambios originan el mismo efecto en el ecosistema general.
La colaboración y posterior donación con los investigadores alemanes nació de la relación del profesor Chrsitian Wiencke y el ecólogo Gordilo. La cooperación del laboratorio de la UMA complementa los estudios del IWA, que se centran en los efectos que provoca el aumento de las radiaciones ultravioletas en la fisionomía reproductivas de las algas.
El equipo del profesor Gordillo se desplaza a las regiones polares para establecer su campo de trabajo, donde sus colegas alemanes les ceden las infraestructuras necesarias "haciendo posible un esfuerzo conjunto e internacional con grandes expectativas de éxito", ha indicado el director de la investigación.
"La ciencia española no tiene base con laboratorios en el Ártico, a pesar de que el interés de los científicos por esta región ha ido aumentando año tras año, por lo que dependemos de colaboraciones con otros países", apuntó Gordillo.
El proyecto en el que se hayan sumergido estos investigadores lo sitúan lejos de las costas del litoral malagueño ya que las algas que cultivan con dedicación vienen de latitudes más frías, exactamente, de la Antártida y el Ártico, por lo que constituyen una de las pocas y más amplias muestras de organismos vivos de esta especie cultivados en Europa.
El estudio de estos organismos está dirigido por el profesor Francisco Javier López Gordillo que, junto a su equipo de investigación, tratan de determinar si las comunidades de microalgas que habitan en las regiones polares son los suficientemente robustas como para soportar las transformaciones ambientales esperadas en el marco del cambio climático.
Para ello, los científicos del proyecto han tomado muestras de 18 especies, entre las que se encuentran macroalgas verdes, rojas y pardas, que cultivan en tubos de ensayo de metacrilato a los que suministran aire en forma de burbujas y dan una luz muy baja de forma que relentizan el crecimiento.
Las algas, según ha explicado el profesor Gordillo, se dejan crecer durante unos 10 días en dos cilindros de ensayos con diferentes cantidades de CO2 y temperaturas distintas. De esta forma, se simula una atmósfera futura derivada de los efectos del calentamiento global, lo que supondría un aumento de cuatro grados en los próximos cien años.
Según ha comentado una de las investigadoras del laboratorio de la UMA, Concepción Íñiguez, para estas especies polares, el aumento de la temperatura del agua, el incremento de los niveles de aire disuelto y los veranos libres de hielo producen una mayor exposición a la radiación solar, por lo que se crea una alteración de su desarrollo. A su vez, estos cambios originan el mismo efecto en el ecosistema general.
La colaboración y posterior donación con los investigadores alemanes nació de la relación del profesor Chrsitian Wiencke y el ecólogo Gordilo. La cooperación del laboratorio de la UMA complementa los estudios del IWA, que se centran en los efectos que provoca el aumento de las radiaciones ultravioletas en la fisionomía reproductivas de las algas.
El equipo del profesor Gordillo se desplaza a las regiones polares para establecer su campo de trabajo, donde sus colegas alemanes les ceden las infraestructuras necesarias "haciendo posible un esfuerzo conjunto e internacional con grandes expectativas de éxito", ha indicado el director de la investigación.
"La ciencia española no tiene base con laboratorios en el Ártico, a pesar de que el interés de los científicos por esta región ha ido aumentando año tras año, por lo que dependemos de colaboraciones con otros países", apuntó Gordillo.
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/21/andalucia_malaga/1321888350.html
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